miércoles, 3 de abril de 2013

Vivir demanda sabiduría


Vivir demanda sabiduría


Necesitamos sabiduría para vivir. Por ejemplo, la Biblia aconseja a los maridos que amemos a nuestra esposa sabiamente. No dice que tratemos de entenderla, sino que la amemos. Ese es un consejo sabio porque muchas veces ni ellas se entienden, por lo que debemos concentrarnos en amarlas.
Hay que adquirir sabiduría para relacionarnos, para administrar, para gobernar y para tomar decisiones conforme a la moral. Todos tenemos la capacidad para ser sabios, así que no llames tonto a nadie, porque Dios, en Su infinita sabiduría, ha creado solamente personas inteligentes, capaces de aprender. Mateo 5:22
La sabiduría es indispensable para la vida. Por fe es posible alcanzar grandes objetivos que podrían estropearse por falta de sabiduría. He visto muchos milagros de sanidad que luego se pierden porque no hubo sabiduría para cuidar la salud que se recibió. También he visto empresas que han crecido por fe, pero que luego se pierden por falta de sabia administración. Aprendamos a ser sabios para retener nuestras promesas cumplidas.

Algunos conceptos importantes:

        El principio de la sabiduría es el respeto y el temor de Dios, además, debemos comprender que el punto de partida para ser sabios es reconocer que nos hace falta el entendimiento que debemos pedir al Señor, quien es sabio y puede enseñarnos. Lo contrario a la sabiduría es la necedad, insensatez y estupidez.
También es importante descubrir que debemos pedir la sabiduría específica para el momento que vivimos. No debes pedir: “Señor ayúdame a ser sabio”, eso es muy general y ambiguo, pídele sabiduría para restaurar tu matrimonio, para comprender a tus hijos o sacar adelante tu empresa, ya que la sabiduría no es algo abstracto, sino un don que debe aplicarse en situaciones concretas. Salomón, por ejemplo, pidió sabiduría para gobernar, no para “ser sabio en todo”.
Otro aspecto relevante es aprender a buscarla y encontrarla porque está en todo lugar. Incluso los necios, según la Palabra, ¡pueden mostrar sabiduría cuando callan! Así que debemos buscarla e imitar la conducta de quien la tiene. Especialmente debemos aprender de Jesús, en quien se revelaron todos los tesoros de la sabiduría.
        La sabiduría impone orden y como consecuencia, trae paz. Por eso es tan importante adquirirla. Sólo los necios buscan contienda. Deja la necedad y busca la convivencia pacífica con sabiduría. Toda situación de la vida demanda sabiduría, tanto luchar por lograr una posición o promoción, como mantenerse en ese puesto privilegiado. Porque ser sabio no es “saber mucho” sino aplicar ese conocimiento para decidir correctamente. Por ejemplo, todos sabemos las propiedades del fuego, tenemos conocimiento sobre su capacidad de calentar y alumbrar, pero ese conocimiento no nos hace sabios. Lo que realmente nos hace personas sabias es tomar buenas decisiones para utilizarlo de la forma correcta al ponerlo sobre una mesa para que ilumine el lugar, o bien, usarlo en la medida exacta para cocinar o brindar calor. El Señor espera que seamos sabios y lo demostremos al tomar buenas decisiones en todo momento. Así que ser sabio significa tener la habilidad que se necesita en el momento adecuado, ya sea para administrar, construir o pelear la batalla.

Indispensable para ser Sus discípulos

En Lucas 14:25-33, Jesús nos da la clave para ser Sus discípulos:
Grandes multitudes iban con él; y volviéndose, les dijo: Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aun también su propia vida, no puede ser mi discípulo. Y el que no lleva su cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo. Porque ¿quién de vosotros, queriendo edificar una torre, no se sienta primero y calcula los gastos, a ver si tiene lo que necesita para acabarla? No sea que después que haya puesto el cimiento, y no pueda acabarla, todos los que lo vean comiencen a hacer burla de él, diciendo: Este hombre comenzó a edificar, y no pudo acabar. ¿O qué rey, al marchar a la guerra contra otro rey, no se sienta primero y considera si puede hacer frente con diez mil al que viene contra él con veinte mil? Y si no puede, cuando el otro está todavía lejos, le envía una embajada y le pide condiciones de paz. Así, pues, cualquiera de vosotros que no renuncia a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo.

Para comprender esta Escritura a plenitud, debemos analizar varios puntos. Lo primero es interpretar correctamente lo que intenta decir respecto a aborrecer incluso nuestra propia vida y a nuestra familia para ser Sus discípulos. Realmente, lo que Jesús pide es que le amemos a Él antes que a alguien más. Claro que debemos amarnos, además de amar y honrar a nuestros padres, de hecho, hay promesa de bendición para quien lo haga, pero el amor a Dios debe ser tan grande que el sentimiento por los demás podría parecer aborrecimiento. Eso es lo que nos pide para ser Sus discípulos.
 Además de ser capaces de tomar “nuestra cruz”, es decir, ser valientes y asumir nuestras responsabilidades.
Su Palabra es hermosa porque desafía nuestro discernimiento, nos reta a ser sabios y nos cautiva para que la leamos una y otra vez, hasta que Su presencia invada nuestras vidas. Él espera que demostremos sabiduría al planificar nuestras acciones, por eso habla de calcular antes de construir y pensar en la estrategia antes de la batalla, para evitar la burla de otros. Porque quien no calcula y planifica demuestra que lo único que posee es necedad. Jesús dice que solo quienes renuncien a la necedad e insensatez que tienen, y demuestren ser sabios, podrán ser Sus discípulos.
Nuestra fe y sabiduría debe reflejarse en los resultados que obtenemos en la vida. Podrán burlarse porque creemos en milagros y prodigios, pero no de los logros que alcanzamos, producto de la sabiduría que obtenemos del Señor.
En otras palabras, es como si Jesús dijera: “No podrá ser Mi discípulo aquel que no acepte dejar la necedad. Quien quiere ser Mi discípulo debe tener sabiduría para calcular y planificar”. Creemos que podemos ser necios y ser Sus discípulos, pero no es así. Y la sabiduría es la única que elimina la necedad. De la misma forma que en nuestro cuerpo, el músculo es lo único que elimina la grasa, por lo que debemos hacer ejercicio para adelgazar. Si quieres ser discípulo del Señor, debes buscar sabiduría para tomar buenas decisiones.
La Biblia dice que la necedad viene atada al corazón del muchacho, lo que significa que la sabiduría se adquiere con el tiempo y es producto del aprendizaje. Eso es evidente con los niños a quienes hay que corregir para que aprendan. Por ejemplo, si le dices a un niño que no coma tierra, deberás decirle “no” y corregirlo para que comprenda el mensaje, de lo contrario, insistirá en hacerlo. Esto es así porque ellos aprenden a través de sus sentidos y necesitan experimentar. Poco a poco adquieren entendimiento al conectar la corrección con el consejo que le damos. Si no recibe corrección, crecerá necio, aprendiendo solamente al experimentar y sufrirá mucho porque necesitará vivir las consecuencias para saber lo que es bueno y malo. Así que corrige juiciosamente a tus hijos para ayudarlos a crecer en sabiduría.
Insisto en enfatizar que sabiduría no es “lo que sabemos”, sino “lo que hacemos con lo que sabemos”. Sabiduría es aplicar correctamente el conocimiento que poseo. De nada sirve tener mucho conocimiento si no lo pongo en práctica para beneficiar a quienes nos rodean.

El balance justo

Hechos 6:3 aconseja:
Buscad, pues, hermanos, de entre vosotros a siete varones de buen testimonio, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, a quienes encarguemos de este trabajo.

Las personas que sirven al Señor deben ser sabias y llenas del Espíritu Santo. En el ministerio debe haber unción y milagros, pero también sabiduría para administrarlos. 

Hechos 6:8-10 relata:
Y Esteban, lleno de gracia y de poder, hacía grandes prodigios y señales entre el pueblo. Entonces se levantaron unos de la sinagoga llamada de los libertos, y de los de Cirene, de Alejandría, de Cilicia y de Asia, disputando con Esteban. Pero no podían resistir a la sabiduría y al Espíritu con que hablaba.

En este pasaje vemos que Esteban, enviado a evangelizar, tenía sabiduría y al Espíritu, por eso no podían contra él.  La sabiduría nos es demandada en todo momento. En Apocalipsis dice que el Señor es digno de tomar el poder, el reino, las riquezas y la sabiduría. Así que Él exigirá los frutos que hayamos producido en esta tierra, le pertenecen porque nos ha dado todo para que los produzcamos. Aprovecha sabiamente los dones que has recibido porque deberás entregar cuentas al Señor de lo que has hecho con ellos.

Crecer en sabiduría

Lucas 2:40 dice sobre Jesús:
Y el niño crecía y se fortalecía, y se llenaba de sabiduría; y la gracia de Dios era sobre él.

Luego, Lucas 2:52 continúa diciendo:
Y Jesús crecía en sabiduría y en estatura, y en gracia para con Dios y los hombres.

Debemos fortalecernos en cuerpo y en espíritu, tal como Jesús lo hizo desde niño. Además, debemos aprender y crecer en sabiduría. Nuestro Señor habló con los sabios a los doce años, no nació sabio, sino que adquirió sabiduría para la vida que le esperaba. Escuchamos decir que la sabiduría viene con los años y es cierto, aunque no necesariamente las personas de edad avanzada son sabios. No esperes a ser anciano para ser sabio, no sabemos cuánto viviremos así que debes ser sabio ¡ahora! La vida demanda sabiduría en todo tiempo y edad. Cuando tienes 25 años debes ser sabio y decidir si ya estás dispuesto a trabajar, dejar de comer, incluso morir para que alguien más sea feliz, de ser así, ya estás listo para casarte, de lo contrario, te hace falta adquirir más sabiduría. A veces crecemos en edad pero no en sabiduría y nos encontramos sin balance, con un saldo negativo que debemos equilibrar. Nuestra vida continúa, el tiempo no se detiene, cada día somos un poco más viejos, así que debemos dedicarnos a crecer en sabiduría. 

Capacidad para escoger lo correcto

Isaías 7:14-15 nos explica que las experiencias adquiridas ayudan a adquirir sabiduría:
Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel. Comerá mantequilla y miel, hasta que sepa desechar lo malo y escoger lo bueno.

La Palabra profetizaba que Jesús crecería en sabiduría, porque aprendería a escoger lo bueno y a desechar lo malo. Sabiduría es elegir lo correcto.  No es solamente saber algo, sino hacer algo, hacer lo bueno, según lo que sabemos. Si sabemos que la grasa es dañina, lo natural es que la desechemos, pero como es agradable al paladar, nos dejamos llevar por nuestros sentidos y escogemos lo malo, aunque sabemos que nos hará daño. Sabemos que leer es un buen hábito, pero no lo hacemos porque requiere concentración y cierto esfuerzo. Tendemos a sustituir lo bueno por lo agradable o placentero. ¡Eso es necedad! Aprende a ser sabio y a escoger siempre lo bueno, lo santo y lo correcto.

Colosenses 2:3-4 dice sobre Jesús:
… en quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento. Y esto lo digo para que nadie os engañe con palabras persuasivas.

Los tesoros de la sabiduría están en Jesús, el único por quien debemos dejarnos persuadir. La necedad crece cuando nos negamos a hacer lo correcto, por el contrario, la sabiduría crece cuando sometemos nuestra voluntad y hacemos lo correcto. La sabiduría cultiva sabiduría, esta es la expresión más alta de la inteligencia del ser humano. Preocúpate por adquirir sabiduría todos los días a través de la experiencia. Esa es la única forma de combatir la necedad.
Nuestra mente está capacitada para aprender de los errores y almacenar la información para futuras decisiones. Por eso debemos procurar sabiduría desde jóvenes porque el cerebro humano, con los años, va perdiendo esa capacidad de registrar las experiencias en la memoria. La vejez debe ser la mejor época de tu vida porque te has preparado para ella, trabajando y cuidando tu salud desde temprana edad. La Palabra dice que Dios tiene en una mano riquezas para el justo y en la otra, largura de días. Eso significa que Él desea que tengamos una vejez cómoda y bendecida, fruto de la sabiduría que adquirimos y aplicamos en nuestra vida.
Antes de tomar una decisión, evalúa si te hará más necio o más sabio. Pídele al Señor que te ayude a crecer en Su sabiduría para afrontar la vida con buen juicio. Prométele que tomarás las decisiones que te hagan sabio y desecharás lo que te conduzca a la necedad, porque anhelas ser Su discípulo amado y vivir disfrutando de Sus bendiciones.



1 Lucas 14:25-27: Jesús nos da la clave para ser Sus discípulos: Grandes multitudes iban con él; y volviéndose, les dijo: Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aun también su propia vida, no puede ser mi discípulo. Y el que no lleva su cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo

2 Luca 14:28-32: Porque ¿quién de vosotros, queriendo edificar una torre, no se sienta primero y calcula los gastos, a ver si tiene lo que necesita para acabarla? No sea que después que haya puesto el cimiento, y no pueda acabarla, todos los que lo vean comiencen a hacer burla de él, diciendo: Este hombre comenzó a edificar, y no pudo acabar. ¿O qué rey, al marchar a la guerra contra otro rey, no se sienta primero y considera si puede hacer frente con diez mil al que viene contra él con veinte mil? Y si no puede, cuando el otro está todavía lejos, le envía una embajada y le pide condiciones de paz.

3 En Lucas 14:33: Así, pues, cualquiera de vosotros que no renuncia a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo.

4 Hechos 6:3 aconseja: Buscad, pues, hermanos, de entre vosotros a siete varones de buen testimonio, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, a quienes encarguemos de este trabajo.

5 Lucas 2:40 dice sobre Jesús: Y el niño crecía y se fortalecía, y se llenaba de sabiduría; y la gracia de Dios era sobre él.
Luego, Lucas 2:52 continúa diciendo: Y Jesús crecía en sabiduría y en estatura, y en gracia para con Dios y los hombres.

6 Isaías 7:14-15 nos explica que las experiencias adquiridas ayudan a adquirir sabiduría: Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel. Comerá mantequilla y miel, hasta que sepa desechar lo malo y escoger lo bueno.

7 Colosenses 2:3-4 dice sobre Jesús: en quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento. Y esto lo digo para que nadie os engañe con palabras persuasivas.





No hay comentarios:

Publicar un comentario