Hermanos amados:
¿Se han dado cuenta de cuan responsables somos en nuestros trabajos para dar buen testimonio de Su Nombre, pero no pensamos igual en lo referente a su obra? Estoy seguro que muchos de nosotros cuando pensamos en nuestra vida laboral, pensamos en dejar alta la vara por el nombre de Cristo, pensando quizás en lo que dice Jeremías 15:16:
"Fueron hallas tus palabras, y yo las comí; y tu palabra me fue por gozo y por alegría de mi corazón; PORQUE TU NOMBRE SE INVOCÓ SOBRE MÍ, oh Jehová de los ejércitos."
Buscamos representar a nuestro Dios a cabalidad en nuestros trabajos mundanos, pero ¿Y en lo espiritual actuamos igual?¿Buscamos ser verdaderos reflejos de su santidad y obediencia al Padre?¿Procuramos ser perfectos como dice su palabra en Mateo 5:48?
Hermanos, siempre tenemos un "pero" para no ir a las cosas de Dios, siempre oímos a la voz de Satanás que nos dice que no vayamos a congregarnos o a predicar o alabar a Dios.
Es triste pensar que a nuestros trabajos acudimos incluso estando enfermos, agripados, adoloridos, faltos de sueño, con diarrea e incluso a veces hasta con fiebre, pero para ir a congregarnos con la iglesia de Dios, nada; porque si estamos con un pequeño resfrío decimos: "Ay no, mejor me cuido el resfrío, porque tengo que responder en el trabajo y no puedo dejar mal su nombre, así que mejor no voy a la reunión". ¿Y Para Dios dejamos lo que sobra?¿Abandonamos las cosas de Dios por un buen testimonio para el mundo?¿Y para Dios qué? El dejó su trono, corona, y su vida en la cruz por nosotros (Filipenses 2:5-8) ¿Qué das tú por Él?¿Qué sacrificas por Cristo?
Para Dios somos primicias, somos LO PRIMERO, pero nosotros le estamos dando ¡¡LO QUE NOS SOBRA!!
Cuando Dios le dió al pueblo de Israel sus leyes, le dijo que de la tierra que les daría debían dar el primer fruto para Él, lo mismo con los animales y así mismo con los primogénitos del pueblo de Israel; pero hoy en día, su pueblo espiritual sólo le lleva lo que se tira a la basura, lo añejo, lo que nos sobró y no las primicias de nuestra vida. Su palabra dice:
Éxodo 13:11-13
Y cuando Jehová te haya metido en la tierra del cananeo, como te ha jurado a ti y a tus padres, y cuando te la hubiere dado, dedicarás a Jehová todo aquel que abriere matriz, y asimismo todo primer nacido de tus animales; los machos serán de Jehová. Mas todo primogénito de asno redimirás con un cordero; y si no lo redimieres, quebrarás su cerviz. También redimirás al primogénito de tus hijos.
Éxodo 22:29
No demorarás la primicia de tu cosecha ni de tu lagar. Me darás el primogénito de tus hijos.
Números 3:13
Porque mío es todo primogénito; desde el día en que yo hice morir a todos los primogénitos en la tierra de Egipto, santifiqué para mí a todos los primogénitos en Israel, así de hombres como de animales; míos serán. Yo Jehová.
Nehemías 10:35-37
Y que cada año traeríamos a la casa de Jehová las primicias de nuestra tierra, y las primicias del fruto de todo árbol. Asimismo los primogénitos de nuestros hijos y de nuestros ganados, como está escrito en la ley; y que traeríamos los primogénitos de nuestras vacas y de nuestras ovejas a la casa de nuestro Dios, a los sacerdotes que ministran en la casa de nuestro Dios; que traeríamos también las primicias de nuestras masas, y nuestras ofrendas, y del fruto de todo árbol, y del vino y del aceite, para los sacerdotes, a las cámaras de la casa de nuestro Dios, y el diezmo de nuestra tierra para los levitas; y que los levitas recibirían las décimas de nuestras labores en todas las ciudades.
Es cierto que no vivimos en los días de Moisés y Aaron ni en los tiempos de los cautivos que volvieron de Babilonia, pero nuestro Dios no ha cambiado, dice su palabra:
Hebreos 13:8
Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos.
Entonces hermano ¿Le das las primicias de tu vida a Cristo o lo que te sobra?
Agrego un último verso a este pensamiento:
Oseas 4:6
Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento. Por cuanto desechaste el conocimiento, yo te echaré del sacerdocio; y porque olvidaste la ley de tu Dios, también yo me olvidaré de tus hijos.
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