martes, 18 de junio de 2013

Humillarse delante de Dios

Santiago 4:10

Humillaos delante del Señor, y él os exaltará.

Juan el Bautista, el último de los profetas (Lucas 16:16) nos enseña con su propia vida y sus declaraciones cómo debe ser humilde el siervo de Dios. En el evangelio de Juan leemos lo siguiente:

Juan 1:26-27

Juan les respondió diciendo: Yo bautizo con agua; más en medio de vosotros está uno a quien vosotros no conocéis. Éste es el que viene después de mí, el que es antes de mí, DEL CUAL YO NO SOY DIGNO DE DESATAR LA CORREA DEL CALZADO.

En los días que nuestros Salvador caminó sobre la Tierra, la labor de desatar la correa del calzado de una persona era exclusiva de los esclavos y Juan el Bautista ni siquiera se consideraba digno de ser el esclavo del Señor Jesús; no era algo que decía de la boca para fuera sino que lo practicaba en todo momento, pues su ministerio era decir: No me miren a mí, miren al Señor Jesús, lo vemos que Él siempre se muestra mucho menor al Salvador:

Lucas 3:16

Respondió Juan, diciendo a todos: Yo a la verdad os bautizo en agua; pero viene uno más poderoso que yo, de quien no soy digno de desatar la correa de su calzado; ÉL OS BAUTIZARÁ EN ESPÍRITU SANTO Y FUEGO. 

Juan el Bautista decía: yo bautizo con algo externo, pero el que viene tras mí los bautizará por dentro; mostrado así la superioridad de quién él anunciaba, y así desviando la mirada de su persona y dirigiéndola al Señor Jesús.

Sabemos de acuerdo a las escrituras que el que se humilla delante de Dios será exaltado por Él ¿Cierto? Bueno esto se cumplió mientras Juan aún estaba en vida, ya que el mismo Señor Jesús le exaltó cuando se enteró que estaba encarcelado:

Mateo 11:11

De cierto os digo: Entre los que nacen de mujer no se ha levantado otro mayor que Juan el Bautista; pero el más pequeño en el reino de los cielos, mayor es que él.

Dios no es como nosotros, que prometemos y no cumplimos, Dios lo que dice hace y lo que promete cumple:

Números 23:19

Dios no es hombre, para que mienta, ni hijo de hombre para que se arrepienta. ÉL DIJO, ¿Y NO HARÁ? HABLÓ, ¿Y NO LO EJECUTARÁ?
Sus promesas son eternas, porque como vemos en el verso anterior Él no es hombre para que cambie de parecer o para que falte a sus promesas.

Nuestro Dios que ve en lo secreto, ve cuando hacemos algo para Él en secreto, pero Él siempre nos recompensa en público:

Mateo 6:4

… Y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.

No sólo debemos humillarnos en secreto delante de su presencia, también debemos hacerlo en lo público porque así lo mandó y nos enseñó con su ejemplo:

Mateo 11:29

… y aprended de mí que soy manso y humilde de corazón, y hallaréis descanso para vuestras almas.


Así que aprendamos del Señor a ser humildes cada día siguiendo los pasos de nuestro amante Salvador y Señor; humillémonos en su gloriosa presencia porque Él es tres veces Santo y merece toda nuestra adoración y humillación.

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