Hoy en día la palabra "señor" ya no tiene el significado que tenía siglos atrás. En la antigüedad, señor le decían los esclavos a sus amos. Hoy en día se la aplicamos a cualquier varón en un trato formal.
En el griego antiguo, existían dos formas de decir Señor, que guardaba relación a dos cualidades de quien gobernaba.
1.- KYRIOS: La palabra enfatiza autoridad y supremacía. Puede significar señor:
S.Juan 4:11
La mujer le dijo: Señor, no tienes con qué sacarla, y el pozo es hondo. ¿De dónde, pues, tienes el agua viva?
Dueño:
S. Lucas 19:33
Y cuando desataban el pollino, sus dueños les dijeron: ¿Por qué desatáis el pollino?
Amo:
Colosenses 3:22
Siervos, obedeced en todo a vuestros amos terrenales, no sirviendo al ojo, como los que quieren agradar a los hombres, sino con corazón sincero, temiendo a Dios.
También para referirse a los ídolos:
1 Corintios 8:5
Pues aunque haya algunos que se llamen dioses, sea en el cielo, o en la tierra (como hay muchos dioses y muchos señores),
O al esposo:
1 Pedro 3:6
como Sara obedecía a Abraham, llamándole señor; de la cual vosotras habéis venido a ser hijas, si hacéis el bien, sin temer ninguna amenaza.
Cuando la biblia habla de Dios como Kyrios expresa particularmente Su posición como Creador, Su poder revelado en la historia y Su dominio justo sobre el universo.
2.- DESPOTES: Esta palabra lleva la idea de poseción, mientras que Kyrios enfatiza la autoridad y supremacía.
Simeón se dirige a Dios en oración como Despot:
S. Lucas 2:29
Ahora, Señor, despides a tu siervo en paz, Conforme a tu palabra;
Pedro y los que estaban con él en Hechos:
Hechos 4:24
Y ellos, habiéndolo oído, alzaron unánimes la voz a Dios, y dijeron: Soberano Señor, tú eres el Dios que hiciste el cielo y la tierra, el mar y todo lo que en ellos hay;
También los mártires en el cielo:
Apocalipsis 6:10
Y clamaban a gran voz, diciendo: ¿Hasta cuándo, Señor, santo y verdadero, no juzgas y vengas nuestra sangre en los que moran en la tierra?
Dos veces Cristo es llamado Despot:
Judas 1:4
Porque algunos hombres han entrado encubiertamente, los que desde antes habían sido destinados para esta condenación, hombres impíos, que convierten en libertinaje la gracia de nuestro Dios, y niegan a Dios el único soberano, y a nuestro Señor Jesucristo.
2 Pedro 2:1
Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías destructoras, y aun negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre sí mismos destrucción repentina.
(Fuente: Teología Básica de Charles Ryrie).
Entonces, como creyentes en Cristo tenemos que entender estos dos términos para aplicarlos a nuestras vidas así:
Dios es nuestro amo, le pertenecemos a Él y Él es quien debe gobernar sobre nosotros, lo que implica que estamos sujeto a Su voluntad, no a la nuestra.
Pablo en Romanos nos dice:
Romanos 11:36
Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amén.
Los hijos de Dios somos DE ÉL, todo lo que tenemos es POR ÉL y todo lo que hacemos y cómo lo hacemos debería ser PARA ÉL.
Expondré esta verdad de la siguiente forma: Cuando eramos pecadores perdidos, nuestro amo era Satanás y estabamos sujetos con cadenas a través de nuestros deseos carnales. No podíamos hacer lo que quisieramos por más que lo deseáramos, ya que nos tenía atados con sus hilos como un titiritero a su marioneta. Pero este amo es un tirano, porque sólo quiere ganar nuestras almas para arrastrarnos con él al lago de fuego y a fin de cuentas busca hacernos el mal, darnos sufrimientos y hacernos sentir cada vez más vacíos.
Cuando creímos en Cristo como nuestro Señor y Salvador, pasamos a ser libres pero al mismo tiempo siervos o "esclavos" libres, ya que para recibir el bien de Dios debemos obedecer sus mandatos y estatutos. Somos libres de obedecer como de no obedecer. El punto es que al ser un reino espiritual, ya que Dios es espíritu (Juan 4:24), el renacido en Dios debe hacer morir lo terrenal en sí mismo, con la de ayuda Dios, obedeciendo su palabra, para así alcanzar la completa libertad en Cristo Jesús.
Entonces hermanos, Cristo es nuestro amo y nosotros sus siervos (esclavos), que estamos aquí para obedecer sus estatutos y mandatos por amor; para de esta forma alcanzar la plena libertad que nos da Cristo el Señor.
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