viernes, 27 de septiembre de 2013

Lo que pide Dios 2

Miqueas 6:8

Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno, y qué pide Jehová de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios.

¿Qué es amar misericordia? Nuestro Padre celestial nos muestra su misericordia cada día, y debemos ser como Él, ya que, así nos dijo el Señor Jesús:

S. Mateo 5:45

para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos.

El Padre es misericordioso con quienes ni siquiera lo merecen, pero aún así lo hace, pues es su naturaleza. Claro, alguno me dirá que no es Dios para hacer esas cosas, pero el Señor Jesús dijo:

S. Lucas 6:27-31

Pero a vosotros los que oís, os digo: Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os aborrecen; bendecid a los que os maldicen, y orad por los que os calumnian. Al que te hiera en una mejilla, preséntale también la otra; y al que te quite la capa, ni aun la túnica le niegues. A cualquiera que te pida, dale; y al que tome lo que es tuyo, no pidas que te lo devuelva. Y como queréis que hagan los hombres con vosotros, así también haced vosotros con ellos.

Nadie dijo que iba a hacer fácil ser misericordioso. Pero Dios va más allá porque dice: "AMAR MISERICORDIA". Con la ayuda de Dios, nada es imposible. El Señor Jesús agrega en el pasaje de Lucas:

S. Lucas 6:35-36

Amad, pues, a vuestros enemigos, y haced bien, y prestad, no esperando de ello nada; y será vuestro galardón grande, y seréis hijos del Altísimo; porque él es benigno para con los ingratos y malos. Sed, pues, misericordiosos, como también vuestro Padre es misericordioso.

Quizás sea cansador, pues debes sacrificar de tu tiempo y de tus fuerzas, pero Dios dice:

Gálatas 6:9-10

No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos. Así que, según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe.

Además sabemos que Dios ama al dador alegre:

2 Corintios 9:7-9

Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre. Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra; como está escrito: Repartió, dio a los pobres; Su justicia permanece para siempre.

Hermanos, no hay excusas, nosotros, los hijos de Dios, estamos llamados a ser sus imitadores:

Efesios 5:1-2

Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados. Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante.

Hermanos seamos como nuestro Padre celestial, lleno de misericordia y amor. Que el Señor les bendiga.

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